
Museo de Sitio de La Venta
La ciudad más importante de la cultura más antigua. Sus esculturas monumentales son únicas, al igual que los pequeños instrumentos y delicadas joyas que sus habitantes sabían hacer. El museo también exhibe cerámica muy fina y una maqueta de una vivienda olmeca.
Este museo, único en la región olmeca de la costa del Golfo, presenta una introducción a la civilización olmeca (1500-400 a.C.), con especial énfasis en los vestigios materiales de la antigua ciudad que se localiza en La Venta, Tabasco.
Se exhiben más de 200 artefactos procedentes de las investigaciones arqueológicas recientes, desde esculturas monumentales hasta artefactos portátiles de cerámica y piedra. Asimismo, cuenta con diversos mapas, líneas de tiempo, dioramas sobre diferentes temas y varias maquetas de su arquitectura. Todo ello pretende brindar al visitante una mirada sobre la organización social y económica, la ideología y la vida cotidiana de los antiguos olmecas en la localidad.
Imponentes son los conjuntos escultóricos en dos de sus salas. El trío en la primera sala, labrados en arenisca, muestran figuras en cuclillas sosteniendo grandes cascos, y brindan la bienvenida a los visitantes. El impresionante conjunto de lápidas labradas en bajorrelieve mostrando figuras compuestas —una combinación de rasgos humanos, animales y fantásticos— fueron encontradas al pie de la pirámide principal del sitio.
Las vasijas de cerámica de uso cotidiano y ritual se distinguen por su bella sencillez, mientras que las figurillas probablemente son retratos de los hombres, mujeres y niños de la antigüedad. Múltiples son los instrumentos —hachas, azuelas, cinceles, taladros— hechos de piedra que fueron utilizados para el trabajo arquitectónico, agrícola y en la cacería, entre otros. La maqueta de la planta de una casa olmeca muestra los restos de maíz, frijol, frutos de palma, tortuga y pescado.
Por último, el lugar preciado de la piedra verde —serpentina, jade, esquito, entre otras— se aprecia en una pequeña muestra de las ofrendas que fueron encontradas en el recinto ceremonial de esta primera ciudad, y otros artefactos únicos donados por los habitantes de villa La Venta.
Introductoria
La importancia de la civilización olmeca en el México prehispánico se debe a su gran antigüedad y su organización social compleja, reflejada en su arte y arquitectura monumental, así como en sus contactos con un área extensa de Mesoamérica.
La importancia de la civilización olmeca en el México prehispánico se debe a su gran antigüedad y su organización social compleja, reflejada en su arte y arquitectura monumental, así como en sus contactos con un área extensa de Mesoamérica.
Los vestigios olmecas se encontraron en el sector sur de la planicie costera del Golfo de México. En más de 30 localidades de esta región se ha descubierto el mayor número de esculturas, entre las que destacan las de La Venta, San Lorenzo, Tres Zapotes y Laguna de los Cerro. Existen múltiples evidencias de un desarrollo autóctono de lo olmeca, sin que se descarten procesos similares en otros lugares. Esta cultura tuvo dos momentos de apogeo: el primero fue entre 1200 y 900 a.C., en torno a San Lorenzo, y el segundo entre 800 y 400 a.C., cuyo centro fue La Venta.
La escultura es el principal indicador de su presencia, ya sea en relieves labrados en la roca madre, en esculturas monumentales o en piezas portátiles. Ciertos tipos cerámicos también señalan los contactos con esta civilización. Aún no es del todo clara la relación de los olmecas de la costa del Golfo con otras culturas; sin embargo, es evidente que hubo intercambio de bienes e ideas entre las élites. Sus objetos tuvieron un valor extraordinario, ya que se han encontrado en ofrendas mexicas y mayas más de un milenio después de que fueron usados por sus creadores.
Escultura Monumental
Uno de los rasgos distintivos de la civilización olmeca fue su escultura monumental, que se distinguió por el manejo del volumen, la simplificación de las estructuras y sus detalles, sus formas cerradas y un refinado sentido de la proporción.
Uno de los rasgos distintivos de la civilización olmeca fue su escultura monumental, que se distinguió por el manejo del volumen, la simplificación de las estructuras y sus detalles, sus formas cerradas y un refinado sentido de la proporción. El tema principal del arte olmeca fue el hombre, aunque casi en la misma cantidad se representaron figuras compuestas en las que se combinan rasgos humanos y de animales, creando seres fantásticos. Sólo una minoría de esculturas son representaciones realistas de animales.
El arte escultórico de La Venta tuvo una carácter oficial y fue utilizado como un sistema de comunicación visual estructurado. Se distinguió por la repetición de temas en cada grupo, con diferencias en los detalles y en el tamaño de cada pieza. Por ejemplo, la escultura de mayor dimensión en un conjunto podría ser la más importante en la lectura del mismo. Así, en el grupo exhibido en esta en esta sala, el monumento 53 sería el de mayor trascendencia.
No se ha encontrado evidencia de un lenguaje escrito entre los olmecas que nos permitiría descifrar el significado de las obras escultóricas, tal como los jeroglíficos mayas explican las escenas de sus estelas. Sin embargo, la ubicación de las mismas en relación con la arquitectura, nos acerca a su función y al discurso oral que seguramente las acompañaba.
Este conjunto de esculturas labradas en piedra arenisca fueron encontradas sobre el edificio D-7, que limita la parte sur de la antigua ciudad olmeca en La Venta.
Son figuras antropomorfas en posición acuclillada con los brazos estirados hacia arriba tocando el gran casco que cubre la cabeza.
Se cree que este conjunto, al igual que las cabezas colosales al norte, son marcadores de los accesos principales.
La piedra fue importada de la Sierra Madre Sur a unos 100 km de la localidad.
Frans Blom y Oliver La Farge reportan una de éstas en su publicación en 1926, mientras que Matthew Stirling realiza una primera excavación en torno a éstas en 1942.
Barro e historia
En un principio, las investigaciones arqueológicas en La Venta se concentraron en la búsqueda de las impresionantes esculturas monumentales y de una abundante cantidad de objetos suntuarios labrados en piedra verde de excepcional calidad.
En un principio, las investigaciones arqueológicas en La Venta se concentraron en la búsqueda de las impresionantes esculturas monumentales y de una abundante cantidad de objetos suntuarios labrados en piedra verde de excepcional calidad. Estos resultados otorgaron al sitio un carácter emblemático en la arqueología mexicana y el reconocimiento mundial.
Aunque desde 1925 La Venta ha estado sujeta a investigaciones arqueológicas de manera intermitente, sorprende la riqueza cultural que aún resguarda. Es imprescindible que ésta y las futuras generaciones continúen los trabajos en torno a la protección, conservación, investigación y difusión de una de las civilizaciones de mayor envergadura en el México antiguo.
Este conjunto de vasijas y figurillas de barro cocido es un pequeño universo de la civilización olmeca de La Venta, en términos de sus tradiciones alfareras. Dada la abundancia de estos materiales, los especialistas los utilizan para desentrañar parte de la historia cultural del lugar, sus procesos de cambio y su relación con otras regiones. Las vasijas reflejan el gusto estético de los alfareros olmecas por las formas sencillas y elegantes, mientras que las figurillas maravillan por la habilidad retratista: cada pieza es única y permite precisar desde el estilo del peinado hasta el tipo físico de los personajes representados.
Piedra y tierra
Uno de los atributos sobresalientes de la civilización olmeca en La Venta fue el desarrollo de su tecnología lítica (instrumentos de piedra), cuyo manejo subyace a una serie de actividades como el trabajo agrícola, procesamiento de alimentos, construcción de edificios, labrado de mobiliario, escu
Uno de los atributos sobresalientes de la civilización olmeca en La Venta fue el desarrollo de su tecnología lítica (instrumentos de piedra), cuyo manejo subyace a una serie de actividades como el trabajo agrícola, procesamiento de alimentos, construcción de edificios, labrado de mobiliario, esculturas y joyería. En las dos últimas categorías, la maestría de los olmecas jamás fue igualada por otras civilizaciones del México antiguo.
La arquitectura monumental y el alto grado de planificación que se muestra en el trazo urbano de La Venta reiteran su lugar primordial en la América Media del primer milenio antes de nuestra era. Las enormes construcciones de tierra reflejan el dominio que sus creadores tenían sobre el espacio. Éstas fueron utilizadas para impresionar a propios y extraños, reforzadas con la propaganda oficial, plasmada en las esculturas asociadas a los edificios.
La ciudad fue un lugar dinámico, dentro y fuera del espacio urbano habitaba una población permanentemente. El sofisticado conocimiento de los olmecas de La Venta, que se vislumbra detrás del empleo de la piedra y tierra, refleja una sociedad organizada y compleja, de gran poder económico e ideológico, la cual se fortaleció con el contacto con sus vecinos y estableció un patrón cultural que fue repetido, con diversas adaptaciones, por otras civilizaciones mesoamericanas.
Los conjuntos escultóricos
En La Venta se ha descubierto casi un centenar de esculturas labradas en piedra. Algunas de ellas se encontraron en el mismo lugar donde los olmecas las exhibían.
En La Venta se ha descubierto casi un centenar de esculturas labradas en piedra. Algunas de ellas se encontraron en el mismo lugar donde los olmecas las exhibían. Esto permite detectar patrones en la disposición de las mismas, lo cual apunta hacia un sistema de comunicación visual estructurado.
En el grupo de esculturas localizado al pie del basamento principal de La Venta y exhibido parcialmente en esta sala, se repite una imagen fantástica cuyo significado preciso desconocemos. Éstas se encontraban asociadas con una estela en la cual, al parecer, se escenifica un cambio de poder y que a su vez estaba relacionada con un posible cetro monumental. La trascendencia de este conjunto se deduce por su asociación con el basamento piramidal principal de la ciudad, al igual que por la insistente repetición de la imagen principal.
El agrupamiento de ciertos temas escultóricos y su asociación con espacios arquitectónicos específicos también se observa en las cabezas colosales y en algunos altares.
Las esculturas de esta sala labradas en bajorrelieve se diferencian del arte olmeca clásico, en el cual predomina el manejo del volumen. Especialistas en arte prehispánico sugieren que el bajorrelieve fue una técnica tardía en la tradición escultórica olmeca y que ésta fue adoptada de los mayas de la época.
La piedra verde
Los olmecas de La Venta ofrendaban más de tres mil objetos de jade en el recinto ceremonial, la mayoría entre 800 y 600 a.C.
Los olmecas de La Venta ofrendaban más de tres mil objetos de jade en el recinto ceremonial, la mayoría entre 800 y 600 a.C. Conformado por conjuntos de cinceles y hachas votivas, figurillas antropomorfas y zoomorfas, cuentas, pendientes, orejeras, discos y perforadores, al igual que vasijas y canoas miniaturas de jade. Algunas eran parte del ajuar mortuorio de tumbas y cistas asociadas, en ciertos casos, con espejos de magnetita, vasijas de cerámica, obsidiana y objetos labrados en cristal de roca.
Las Ofrendas Masivas, en las que se enterraban hasta mil toneladas de bloques de serpentina, son únicas en el mundo prehispánico. Las más elaboradas eran aquellas con un mosaico de un diseño abstracto y están fechadas hacia el 900 a.C. Su significado preciso ha estado sujeto a múltiples interpretaciones, pero la más coherente propone que fueron ofrendas a la Madre Tierra.
Objetos portátiles olmecas de piedra verde se encuentran esparcidos en gran parte de la antigua América Media. Al parecer, su valor sagrado no sólo fue reconocido por los habitantes de La Venta, sino también por sus vecinos de otras regiones. Estos ejemplares han sido hallados en ofrendas de sitios mayas y mexicas, más de un milenio después de su fabricación, y son el más claro testimonio del valor que las culturas prehispánicas le dieron al jade olmeca.
- Difusión CulturalClaudia Elena Moscoso Priegoclaudia_moscoso@inah.gob.mxJefeAgustín Velázquez Tejedaagustin_velazquez@inah.gob.mx








